La fotografía: eso que nos pasa

Al abrir el primer volumen de los 18 que componen la Enciclopedia Salvat de la Fotografía Creativa, en su primer renglón (debajo del título “La clave de la fotografía”) puede leerse: “Las mejores fotografías son sencillas.” Con esa contundencia -y con semejante revelación, que es seguida por otra igual de inquietante: “Transmiten un mensaje directa y vigorosamente…”– es que uno ha intentado un modo de vivir y trabajar junto a una cámara fotográfica entre las manos. Se trata sin duda de un largo camino, pero está colmado, eso sí, de bellos procesos.

“La fotografía es algo que nos pasa” suelo pensar… De tal modo nos abraza a lo largo de la vida que nos permite dejar una estampa de nuestro rastro, nuestros festejos, nuestras habilidades, nuestros silencios, nuestros hábitats y sentimientos, nuestro color. De tal modo nos rodea que abunda a los lados de los caminos, en el mutante paisaje urbano, en nuestro iPod y en cientos de imágenes mentales que guardamos hasta el momento de elegir tal o cual producto en la góndola del supermercado. De tal modo nos informa que transporta en un instante (a través de periódicos, revistas y señales de TV e Internet) el rostro concreto de la moda, o los logros de la humanidad tanto en la cúspide de sus maravillas como en la más imperdonable de sus miserias… Y más aún; cuando no tengamos una foto de aquel lago al pie de aquella montaña en aquel fabuloso día de primavera, o de aquel triunfo, o de aquel juguete roto pero entrañable, o de aquel que se ha ido… tendremos una composición (otra vez, una imagen mental) en la que hemos seleccionado cuidadosamente, puntillosamente, qué elementos son parte de ese acontecimiento dejando fuera a aquellos que no los constituye. (¡Hey..! De eso se trata, no..?).

No sé qué pensarás vos, pero cuando reflexiono sobre el acto de la fotografía, invariablemente pienso en algo así como poner una frase en escena. Es decir, cuanto más compacta puede ser una idea, entonces puede resumirse a una frase sencilla, y así esa idea es fotografiable. ¡Bien..!
¿Todas las ideas son fotografiables?
Estoy seguro que sí. Muchas palabras tienen un correlato visual, nos remiten a tal o cual cosa (tal vez más o menos eficientemente), y el acierto consiste en escoger hábilmente los elementos que transmitan la esencia verbal de esa idea e interpretarlos para elaborar un mensaje visual. Ser significante. Claro que no toda idea es simple ni toda toma puede explicarlo. Los conceptos también son fotografiables pero exigirán un mayor grado de análisis por parte de quien le enfrente.

¿Qué haríamos ante una entrevista con un mismo hombre vestido con su mejor traje oscuro si este es un médico, un político o un banquero?
¿Qué haríamos con nuestra bella modelo sobre tan sólo un fondo infinito blanco si la sección de la revista es sensualidad o stress?

Podríamos plantearnos un ensayo fotográfico a partir de las tomas que podemos hacer con “una vieja radio” y las que hagamos con “ondas de radio”. Sabemos instantáneamente de qué se trata, pero esta tarea en particular comprende aspectos más visibles como la vejez (el paso del tiempo en los objetos) y otros invisibles como ciertas ondas de energía. ¿Qué haríamos -por dar otro arbitrario ejemplo- ante una entrevista con un mismo hombre vestido con su mejor traje oscuro si este es un médico, un político o un banquero? ¿Qué haríamos con nuestra bella modelo sobre tan sólo un fondo infinito blanco si la sección de la revista es sensualidad o stress?

Nos valemos de poderosos y costosos equipos, encendemos aparatos de iluminación, introducimos inacabables tarjetas de memoria, manipulamos preciosas tabletas y acariciamos pantallas LED, charlamos con la productora, maquilladora y peinador, aceptamos la labor de aquel joven como asistente de iluminación, pero los que por último contuvimos el aliento somos los que pegamos nuestro rostro en el cálido respaldo de nuestra cámara. La jornada y el equipo obtendrá su resultado, aceptable, algo mejor o brillante, y la toma será así el resultado del intenso último diálogo entre nuestra mente y nuestro modo de observar.

Desde que aceptamos el trabajo por ese brillar, ese material, esa belleza, esa creación tecnológica, esa vívida expresión, esa majestuosa fachada, esa inconmensurable soledad, esa espectacularidad, ese modo de vivir o esa manera de disfrutar, aceptamos junto a la lente de nuestra cámara estar ahí para contarlo. Ni más ni menos que eso. Toda cámara fotográfica guarda en su más profundo sentido de existir la ambición por ese único rayo de luz que es capaz de vencer el paso de las sombras y así conquistar, tal vez como ningún otro elemento, el maravilloso e inapelable paso del tiempo.

Hoy, después de veintitantos años de trabajar en el Diseño y la Comunicación Visual, te abro y muestro parte de mi trabajo. Mi cámara y yo hemos dicho que podemos compartir algo de todo esto en este sitio web y espero poder captar algo de tu atención (no te imaginás cuánto necesito de ella). Son trabajos -y también algunos momentos que nunca antes habían salido de la biblioteca de mi Estudio- que ahora están aquí, persiguiendo tu mirada.
Mi cámara y yo aguardaremos con la firmeza de un noble amigo que alguna de las fotografías que te muestro se hagan un lugar en tu memoria. Sólo si llegamos allí se completará el sentido de haber atesorado lo que juntos hemos podido mirar.◊

Alex
Gonnet, abril 2012

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2 comentarios


  • Eliana Suvajdzic

    Que hermosas fotografías Alex!!!!! Hubo varias que me remontaron unos cuantos años atrás, en Miami. Me trajeron lindos recuerdos. Me encantaron otras sobre la naturaleza, en la cual captas pequeñas cosas con gran significado. Te felicito amigo! Me encanta tu obra!!! Te quiero mucho!!!

    6 septiembre, 2012
    • Alex Caberta

      Gracias Eliana ante todo por tu dedicación y tiempo para apreciar mi trabajo! No sabés cuánto me alegra que te despierten recuerdos de lugares y momentos que uno guarda en el corazón. La fotografía es señal que hemos vivido, y sonreído, y reflexionado junto a una lente, mirando y viendo… todo está tan vívido como en nuestra cabeza y nuestras sensaciones… ¡cuánto más está esperando por ese momento en el que tomamos la cámara y vamos por más!

      6 septiembre, 2012

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